30 Junio 2007
BSO: piratas - cuando te duermas.
0:36 La madrugada no ha hecho más que comenzar, pero empiezo a estar cansado ya de esperarla en la penumbra. Me duelen los ojos, son varias horas ya tumbado sobre la cama, sin hacer nada, escuchando algunas palabras amortiguadas por la puerta cerrada.
El portatil sobre el regazo pugna por combatir mi fertilidad mientras por la venta abierta no entra ni una brizna de aire, superamos los treinta grados con toda seguridad.
No quiero dormir, ni pensar, no quiero hablar ni estar con nadie, no quiero reirme ni plantearme siquiera porqué estoy así.
Soy un experto en situaciones viciadas, puntos estretégicos de la vida en los que sabes que se avecinan malos tiempos, en los que no sabes si vives la calma antes de la tempestad o por el contrario ha empezado a llover tan fínamente que ni te has dado cuenta y cuando salgas de la habitación todo estará inundado e inservible.
Ser feliz, complicada empresa, cuatro días de vacaciones y la depresión se cierne sobre mi cabeza, el tedio y la soledad, a los cuales no se ya ni si quiero ponerles remedio o simplemente tratar de disfrutarlos como buenamente pueda, dejar que pase el tiempo y ya veremos...

Estoy solo y no hay nadie en el espejo.
-Jorge Luis Borges.
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16 Enero 2007
Otro día más de caminata, he salido justo a tiempo, a mi hora.
He caminado a un ritmo rápido y me he sorprendido al ver en un marcador de hora y temperatura que estábamos a siete grados, tres o cuatro más de lo normal.
El día ...un auténtico coñazo, lo mejor ha sido la vuelta, diecisiete grados y solecito. He vuelto despacio, obligándome a caminar léntamente y mirar las cosas como si fuera la primera vez que las viera, como si esta ciudad no fuera más que un sitio al que acabo de llegar. De esta forma siempre encuentro alguna cosa en la que no me había fijado.
He pasado por delante de una tienda nueva, recien pintada de azul celeste y a la sombra de un arbol viejo. Me ha hecho recordar los finales de primavera, cuando el sol pega pero aún no te marea. El tiempo en el que solía ir a la parcela a limpiar la piscina y pintarla para una nueva temporada de sol y de no hacer nada.
Una golondrina no hace verano.
- Refrán.
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9 Enero 2007
bso: Jann Tiersen - les jours tristes.
Para que engañarnos, ha sido dificil levantarse de la cama, pero lo he hecho y con el mejor humor posible. Una caminata de tres kilómetros recien levantado y con tres grados en la calle me ha dejado un poco acarajotado. Un consejo, no corrais mucho cuando hay mucha humedad en el ambiente, os ahogareis, os lo digo yo.
V. me decía el otro día que se anima a hacer ciertas cosas porque sabe muy bien cual es la alternativa a no hacerlas, me puso el ejemplo de Matrix, cuando Trinity le dice a Neo que si sale del coche para regresar a casa ya sabe lo que le espera allí,sin embargo si se marcha con ellos...
Odio que R. me preste tanta atención, no me gusta ser el centro de atención, y en su trabajo sería mucho mejor si se molestase en hacer que el resto de personas la comprendieran, en lugar de fijar su mirada en mí. Además... a veces me gusta desconectar y no hacerle ni puñetero caso a nadie, ¿me explicais como lo hago cuando alguien me pide continuamente mi aprobación o me pregunta si todo va bien?
De camino a casa venía dudando entre tomar un camino u otro, en uno hay parte de cuesta abajo, el otro es algo más corto. Al pasar por un cruce de caminos me he quedado parado y he mirado a una calle por la cual no he pasado nunca andando, y he decidido crear otro camino alternativo, el camino de los días en los que quiero ir despacio, me he aburrido de ser una persona de costumbres. Lo de adentrarme en calles desconocidas se lo debo a M. fue genial ese paseo "aventurero" en las vacaciones.
No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
Paulo Coelho
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9 Enero 2007
bso: the pixies - where is my mind?
Solo una noche de invierno más, tan especial como cualquiera, solo que esta madrugada no puedo evitar escribir.
Me he frenado en muchas ocasiones en los últimos meses al pensarme esteril para darle vida a un nuevo post, las clases, los agobios, la gente, la incomodidad, la vagancia y el estress... al carajo todo, hoy quiero liberarme.
Como propósito para este nuevo año tan solo he pedido ponerle verdadero ímpetu a las cosas que me gustan, hacerlas con ganas, se que eso es suficiente para que todo vaya bien, pero será complicado.
Estoy cansado de sentir este lastre sobre mis hombros, esa voz edulcorada y peligrosa que me retiene en el sillón o en la cama, que me propone quedarme varado y me impide moverme. Quiero acabar de una vez por todas con la vagancia y conseguir mis objetivos, dejar de sentirme hundido mientras el mundo gira y todo cambia a mi alrededor, despertar de una vez y sacudirme hasta que se desperece esta aletargada ciudad dormida.
Si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa.
Gilbert Keith Chesterton
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11 Octubre 2006
Otis redding – aint no sunshine when she´s gone
Buenas madrugadas habitantes de la ciudad dormida. Vuelvo después de todo un verano lejos de este blog. Es una noche especial para mí. Hoy ha ocurrido algo que aunque no podía evitar plantearme, no me esperaba. He estado muy cerca de alejarme durante un año de mi ciudad, pero no ha podido ser, parece que quiere tenerme aquí durante más tiempo por razones que desconozco. Lamento no poder prometer fidelidad ahora que he regresado, nunca se me dio bien cumplir promesas, sin embargo disfrutaré sobremanera de saberos al menos transeúntes de este tranquilo y onírico paraje.
No me encuentro muy animado, ni muy inspirado a decir verdad y por trágico que parezca, pero lo importante es que aquí estoy, dispuesto a daros algunas líneas que leer y recomendándoos encarecidamente que leáis los post escuchando las canciones que encontrareis bajo el título, a veces puede que incluso entendáis mejor lo que intento expresar gracias a ellas.
Un fuerte abrazo.
La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.
-William Shakespeare
servido por ciudaddormida
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28 Junio 2006
Los dos cuerpos desnudos se acurrucaban juntos, susurrando en la semi oscuridad de la madrugada. Habían estado abrazados desde hacía horas, desde que el Sol se perdió por el Oeste, o eso hubiera marcado el reloj. Llovía incesantemente fuera, en una asombrosa tormenta, la ventana cerrada de la habitación y las gruesas cortinas azul marino echadas impedían que la luz que provocaban sus centelleos iluminara el cuarto, solamente se oían los amortiguados estruendos de los truenos, como lejanas explosiones que en ocasiones se enlazaban las unas con las otras.
Ella había estado llorando, en parte por una frustración e impotencia irrefrenables, él, sin embargo, había mantenido la serenidad y su faz tranquila, como si nada pudiera perturbarle. En un momento determinado de la tarde, mientras ella gimoteaba y sus lagrimas se agolpaban en sus mejillas él la abrazó, haciéndole sentir sus manos cálidas en la espalda, y empezó a acariciarla. La miró después a los ojos y volvió a sonreír, la besó en los labios y dejó que continuara llorando hasta calmarse. Cuando esto sucedió quizá habían pasado dos horas, no lo sabía, no había relojes en aquella habitación, solo el pequeño despertador eléctrico que llevaba más de tres días sin funcionar.
Cuando los espasmos de su pecho se calmaron, ella le miró con sus ojos hinchados y él sonrió una vez más. Besó su frente y susurró en su oído un te quiero. Poco después unieron sus labios, y ella comenzó también a acariciar la espalda de él. Poco a poco los besos comenzaron a cobrar pasión y lentamente se desinhibieron, se desnudaron con una lentitud que hacía tenues y casi irreales sus movimientos e hicieron el amor del mismo modo, y así quedaron, el uno frente al otro, desnudos y mirando las vagas formas de sus ojos en la penumbra. Luego, como movidos por una extraña fuerza se pusieron a hablar, se contaron sus vidas con detalle, cada recuerdo fue compartido con una sinceridad que empañaría la de un niño. Se besaban con leves roces de los labios y siguieron hablando, se abrazaban y acariciaban con las yemas de los dedos mientras iban dejando escapar hasta el más íntimo y escondido detalle. Se llevaron algunas sorpresas, pero ninguno de los dos perdía para entonces la tranquilidad de su rostro.
Él había accionado hacía un rato su pequeño reproductor de Cds que funcionaba con pilas y empezaron a sonar baladas cantadas a capella, había algo que hacía al cantante similar a ellos, su soledad solo rota por la guitarra, bien mirado eran como dos parejas que se ayudaban a sincerarse.
Seguían diciéndose lo mucho que se amaban, calmándose más cuanto más hablaban, cuanto más se besaban, cuanto más plasmaban en palabras y caricias lo que sentían… y el agua helada empezó a acariciarles los pies.
En semanas enteras no había parado de llover torrencialmente, antes de eso vinieron los ciclones, y antes los granizos algo más grandes que pelotas de tenis. Hacía mucho que no se podía contar con los servicios públicos, mucho desde que países enteros quedaran asolados, mucho desde que en un último telediario se diera la noticia de que se habían detenido las evacuaciones, pues ya no había donde evacuar.
La última balada terminó abruptamente cuando el agua entró en los circuitos de la radio, dejando en el ambiente unos últimos versos: “Si es verdad que esto se acaba, que nos coja en la cama”
servido por ciudaddormida
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28 Junio 2006
(bso para este comentario: disco entero de corinne bayle)
Se que posiblemente nunca leerás esto, sin embargo no puedo evitar ponerme a escribir, justo ahora. Han pasado poco menos de dos años desde que lo dejamos, y poco menos de dos años es el tiempo que estuvimos juntos. Yo era un chaval inocente, con poca iniciativa y seguramente también con pocas luces, subido quizás encima de aquella nube que dicen aparece cuando te enamoras perdidamente de alguien. Pero ambos sabemos que era un gran tipo, siempre atento a lo que pudieras necesitar para proporcionártelo, siempre dispuesto a escaquearme de una clase importante y recorrerme la ciudad para verte antes de que te alejaras de, en aquel momento nuestra ciudad dormida. Ganándome el reproche de mis padres por marcharme demasiadas veces a la ciudad en la que estudias, para verte. Se me puede culpar por falta de iniciativa, pero ese fue mi único error.
Forzaste una ruptura, picando reiteradamente con cosas que sabías me producían la mayor de las decepciones, conversaciones con gente que no te traía ningún bien y que ningún bien podía hacernos. Gente mayor, con más ideas, más anchos de miras, más atractivos al fin y al cabo, ¿verdad? En todo este tiempo he aprendido a madurar poco a poco, tan lentamente como cobra vigor un vino, fermentándose con parsimonia en su barrica. Mi corazón es ahora poco más que un sistema de bombeo de sangre, hecho un callo por pasarlo tan mal y no poder hacer nada por evitarlo.
Nuestra despedida no fue la mejor, tu me defraudaste por última vez y yo te dije que no me interesaba en absoluto ser tu amigo, pues yo seguía en el fondo enamorado de tí y me haría daño verte por ahí con otra persona, no quería descolgar todos los días el teléfono y encontrarte al otro lado contándome tus peripecias con otras personas, con las que yo me tuve que relacionar para verte sonreir más a menudo. Te dije que no me llamaras a no ser que me echaras de menos, o que me necesitaras de verdad. Tu insistias una y otra vez en que sin mí no podías vivir, que era parte de ti y una parte muy importante de tu vida, que tu me seguirías llamando. Pero no lo hiciste, el día dos de octubre recibí tu último mensaje, decía algo parecido a esto: siento no haber podido felicitarte por tu cumpleaños ayer, no tuve tiempo para mandarte un mensaje. Felicidades.
Cuando leí esto borré tu número de teléfono de mi móvil, fue un fallo demasiado grande como para encajarlo sin más, era tan necesario para ti que en veinte días no había sabido nada de ti ni habías tenido tiempo para mandarme una palabra en un sms.
Han pasado poco menos de dos años sin que te viera ni siquiera de pasada, y ahora, en una semana me he cruzado contigo tres veces, y en las tres has reaccionado del mismo modo. Dándome la espalda, duele, para que negarlo, pero sonrío, pues no soy yo el que se avergüenza. Esta mañana te he visto fumando, tuve muchas discusiones contigo para que no empezaras a hacerlo y conseguí mi cometido, supongo que a tus actuales compañías no les importa tanto tu salud. Te he visto rodeada de tres personas de dudosa apariencia, igual que ayer, cuando estabas con tu actual pareja. Arde el desdén en mi pecho al verle, con su aspecto desaliñado y sucio, su pelo lacio y largo, su barba… la típica persona que si no fuera por su tamaño irrisorio conseguiría que la gente se cambiara de acerca al verlo pasar.
Ayer lo tuve enfrente, nos miramos cara a cara, yo no estaba seguro de que fuera él, ni tampoco de que él me reconociera, han cambiado muchas cosas en estos casi dos años. Al verle me diste lástima, y él… asco. Meses enteros estuvo envenenando nuestra relación, hablándote de sus múltiples ideas, de sus canciones, de sus viajes, de que yo era muy joven e inmaduro para ti, débil, quizás, sin iniciativa.
Casi dos años después le he tenido a menos de dos palmos de mí, y poco menos de dos palmos de altura nos distinguen, le he mirado a los ojos y he sonreído. El chico sin iniciativa, el débil e inmaduro se ha hecho un hombre. No voy a mentir, la idea de darle un gancho y lanzarlo contra las vías del tren que se encontraban cinco metros bajo nosotros se me pasó por la cabeza. Por hijo de puta. Pero no, simplemente poniéndome en frente de él ya se lo dije todo. Ahí estás tú, mírate. Enhorabuena si puedes controlar las arcadas, no solo por tu físico si no por tu conciencia sucia, infecta por tus malas mañas, por haber hecho daño a todos cuantos en un momento tuviste cerca, por haber maltratado y vejado a gente que no te deseaba ningún mal. Maldita sea tu sangre, imbécil. Enfrente suya estaba el joven de antaño, mirándole fijamente, esperando para comprar un billete y marcharse con una persona fascinante, que vive en un lugar maravilloso a muchos kilómetros de allí, y con la que seguramente pase mis próximos años. Más alto, más fuerte, más maduro, inteligente y por desgracia menos bueno, aquel chaval inocente y dulce ya no puede volver. Como escribí hace algún tiempo: tengo ojos de viejo, y una vida en el tintero.
Mi querida “conocida de vista”, le he mandado un mensaje a tu hermana, y le he dicho que puedes saludarme si quieres, que yo lo haría gustoso si no dejaras de darme la espalda, incluso le he preguntado si es que ahora tienes dos nucas. Ha pasado demasiado tiempo, ha pasado incluso el tiempo de la idealización que nos llega cuando se empiezan a olvidar las cosas malas y solo queda lo bueno, sin embargo grabaste algunos detalles muy rastreros a fuego en mi memoria, debo darte las gracias, eso me hizo no recaer y llamarte a casa, me abofeteaba con ellos cada vez que dudaba.
Se que nunca más vamos a ser amigos, pero al menos me gustaría que pudiéramos saludarnos y mintieras al decirme que simplemente “tu no me has visto nunca” incluso puede que sonría y haga como que me lo creo. Me despido ya, con par de versos del maravilloso Diego el Cigala en su canción Lágrimas Negras “En vez, de maldecirte con justo encono, en mis sueños te colmo, en mis sueños te colmo, de bendiciones”.
Que te vaya bonito.
servido por ciudaddormida
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15 Junio 2006
Bono, el fabuloso cantante y lider de los U2 pone ritmo y melodía a este post. Me desperezo como excentrico habitante de esta urbe solitaria que hiberna aunque superemos los treinta grados en esta apacible noche (los que no sepan de que hablo que no sean vagos y se den una vueltecita por el blog)
En los días anteriores me han acompañado baladas tristes de Led Zeppelin o Guns and Roses, pero hoy algo a vuelto a la normalidad.
En cinco días me toca abandonar mi ciudad dormida y marchar a otro lugar no menos hermoso pero seguro más alegre.
He vuelto a saludar a una persona a la que si bien hace poco que se marchó, he echado mucho en falta. Se hace fuerte la sensación de alegría en mi cuerpo y fluye el optimismo por mis venas mezclándose despacio con mi oscura sangre.
Empezaré pronto a preparar mis cosas para el viaje, no creo que muchos me echen de menos, sobretodo porque no me ire muy lejos y posiblemente postee alguna vez en el blog. Prometo volver, aunque no me importaría pasar una larga temporada allí donde se que hay alguien que me aprecia. Siendo tan pocos los que lo hacen, lo justo sería repartir mi vida entre los lugares en los que se encuentren.
Empieza mi particular cuenta atras. En fin, vuelvo un rato en compañía Elizabeth Kostova y su libro rojo, algún día lo terminaré.
Os observo en la madrugada, y no soy Batman, ni mucho menos. Sed buenos, o sed como yo que es más divertido.
servido por ciudaddormida
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